La humildad es una de las principales virtudes del líder
Por Adrián Ruiz de Chavez — Cápsulas de Liderazgo CLC
La humildad es una de las principales virtudes del líder.
Todo líder es un mentor. Ser mentor no consiste en hacer recomendaciones o sugerencias, en sostener unas tesis o afirmar que las cosas son así o de otra manera, o en recomendar lecturas clásicas o profundas.
Un mentor es el que enseña a preguntar. Porque “no es la respuesta que aclara, sino la pregunta” (Ionesco). Pero la instrucción del líder empieza con su propio aprendizaje, comienza cuando el líder aprende de sus mismos seguidores. Debe tener la humildad necesaria para ponerse en el lugar del otro, para ver desde el punto de vista del otro, para juzgar como juzga el otro, para valorar de la forma que el otro valora.
“Este es el secreto del arte de ayudar a los demás” (Kierkegaard). De otra manera no sería de ninguna ayuda para el otro. El que más nos ayuda es el que nos dice no tanto lo que somos actual y efectivamente, sino lo que podemos ser: quien nos revela nuestras potencialidades.
Y así, el mayor peligro para el líder es la vanidad y el orgullo; que no quiera beneficiar a los demás y a su comunidad, sino que sólo busque ser admirado y reconocido. “Todo auténtico esfuerzo para ayudar empieza con la autohumillación” (Kierkegaard). La principal virtud del líder es la humildad. Para ayudar a los demás, el líder se sitúa deliberadamente por debajo de ellos, porque entiende que ayudar significa ser un servidor y no un soberano.