Asegurar el buen gobierno de una de las instituciones clave de la vida moderna
Por Adrián Ruiz de Chávez — Cápsulas de Liderazgo CLC
Asegurar el buen gobierno de una de las instituciones clave de la vida moderna.
La organización empresarial es la institución clave de nuestra sociedad. No sólo define la vida activa de la mayoría de las personas y es el espacio de donde obtienen el sustento; las empresas, por su fuerza económica y su capacidad de influencia política, configuran la marcha de la sociedad.
Las organizaciones empresariales crean cultura: promueven valores (a veces antivalores), producen ideología y formas específicas de racionalidad y de conducta individual y social. Peter Drucker, el gran pensador de la sociedad de las organizaciones, lo advertía: “El problema central de los estadistas modernos es entender cómo funciona el sistema empresarial (porque) de la estabilidad y calidad de su funcionamiento no sólo dependerá la estabilidad social en casa sino la paz del mundo”. Para Drucker era de la mayor relevancia estudiar la dinámica de las corporaciones empresariales y pensar cómo deberían funcionar, tanto en términos técnico-operativos como éticos y de gobierno.
A raíz del caso Enron y otros escándalos de corrupción corporativa que estallaron en 2001, seguidos por los derivados de la crisis de irresponsabilidad financiera del 2008, quedó claro que los problemas de mal gobierno en organizaciones empresariales pueden tener impactos sociales negativos significativos. ¿Cómo debe gobernarse una empresa? ¿Es relevante sólo para sus accionistas? Esta es la tarea fundamental de un Consejo Directivo: Asegurar que la institución clave de la sociedad moderna se gobierne bien y que sirva al bien común.