Tarea: Gobernar — el imperativo ético de los directivos organizacionales

Por Adrián Ruiz de Chávez — Cápsulas de Liderazgo CLC

Todos los directivos organizacionales deberían formarse en Filosofía Política, Antropología y Ética. Las técnicas de management, los conocimientos de Finanzas, Derecho, Operaciones o Mercadotecnia, y los casos de Política de Empresa y Dirección Estratégica no son suficientes para el buen gobierno empresarial. Reflexionar sobre la esencia de la tarea Política, comprenderla y fortalecer las competencias para su buen ejercicio es un imperativo ético en la llamada sociedad de las organizaciones. El propósito de toda acción de gobierno es el cuidado de una comunidad humana. Esto implica más que la ya difícil acción de vislumbrar el futuro de la organización y asegurarse que suceda. Supone también hacerse cargo de las complicaciones, desafíos y perversiones de los juegos de poder; la necesidad de diseñar y hacer valer sistemas de pesos y contrapesos pare evitar errores y descarrilamientos; hacerse cargo de la complejidad de intereses en conflicto y la valoración de los impactos de las decisiones en el tiempo sobre el sistema social en general y no solamente sobre los resultados de la empresa.

La reflexión sobre las cualidades que debería tener un buen gobernante y el aseguramiento de sistemas de gobierno que aseguren la buena marcha de la sociedad han sido preocupación fundamental de los Filósofos de todas las épocas, porque el poder de quien gobierna es grande y con él se puede hacer mucho bien, pero también mucho mal.

(Adrián Ruiz de Chávez, Director del Centro de Investigaciones en Liderazgo de la Universidad Anáhuac México).


El imperativo ético de gobernar organizaciones

La tarea de gobernar es mucho más que administrar recursos o cumplir metas trimestrales. Todos los directivos organizacionales deberían formarse en Filosofía Política, Antropología y Ética. Las técnicas de management, los conocimientos de Finanzas, Derecho, Operaciones o Mercadotecnia, y los casos de Política de Empresa y Dirección Estratégica no son suficientes para el buen gobierno empresarial. Reflexionar sobre la esencia de la tarea Política, comprenderla y fortalecer las competencias para su buen ejercicio es un imperativo ético en la llamada sociedad de las organizaciones.

El propósito de toda acción de gobierno es el cuidado de una comunidad humana. Esto implica más que la ya difícil acción de vislumbrar el futuro de la organización y asegurarse que suceda. Supone también hacerse cargo de las complicaciones, desafíos y perversiones de los juegos de poder; la necesidad de diseñar y hacer valer sistemas de pesos y contrapesos para evitar errores y descarrilamientos; hacerse cargo de la complejidad de intereses en conflicto y la valoración de los impactos de las decisiones en el tiempo sobre el sistema social en general y no solamente sobre los resultados de la empresa.

La sabiduría de los filósofos para los gobernantes de hoy

La reflexión sobre las cualidades que debería tener un buen gobernante y el aseguramiento de sistemas de gobierno que aseguren la buena marcha de la sociedad han sido preocupación fundamental de los Filósofos de todas las épocas, porque el poder de quien gobierna es grande y con él se puede hacer mucho bien, pero también mucho mal.

Aristóteles distinguía entre el técnico —que sabe hacer cosas— y el político —que sabe ordenar la vida común—. La distinción sigue vigente. Un directivo puede ser un excelente técnico operativo, capaz de optimizar procesos, reducir costos y aumentar márgenes, y sin embargo ser un mal gobernante si no sabe articular el propósito común, si no sabe escuchar la pluralidad de voces de su organización, si no sabe distinguir entre lo urgente y lo importante.

Las tres dimensiones del gobernar

1. Visión. El gobernante mira lejos. Ve más allá del próximo trimestre, del próximo año fiscal, del próximo ciclo presupuestal. Sabe que las decisiones que toma hoy tendrán consecuencias para las generaciones que vienen. Esta visión exige humildad ante la complejidad y coraje para comunicarla con claridad.

2. Prudencia. Aristóteles llamó a la prudencia “la madre de todas las virtudes”. Es la sabiduría práctica que sabe cuándo actuar y cuándo esperar, cuándo confrontar y cuándo dialogar, cuándo cambiar y cuándo conservar. La prudencia se cultiva con experiencia, con reflexión y con humildad para reconocer los propios límites.

3. Justicia. Toda decisión de gobierno crea ganadores y perdedores. La justicia exige distribuir cargas y beneficios de manera equitativa, defender a los más débiles, respetar los acuerdos y las expectativas legítimas. Sin justicia, el liderazgo se convierte en pura imposición de fuerza.

Por qué la formación filosófica importa

En México y Latinoamérica, la formación de directivos suele privilegiar las competencias técnicas: hojas de Excel, dashboards, indicadores de gestión, frameworks de estrategia. Todo esto es necesario, pero insuficiente. Sin la formación que da la Filosofía Política —comprender qué es el poder, cómo se legitima, cómo se ejerce sin corromperse— y sin la formación ética —saber distinguir entre lo correcto y lo conveniente, entre el bien común y el interés particular—, los directivos quedan vulnerables ante las tentaciones del poder.

Los grandes pensadores —Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Maquiavelo, Hobbes, Locke, Montesquieu, Tocqueville, Weber, Drucker— ofrecen un caudal de sabiduría sobre la tarea de gobernar. Ignorarlos por priorizar el último libro de management de moda es empobrecer dramáticamente la formación directiva.

El gobierno como cuidado de la comunidad

En el Centro de Liderazgo Creativo entendemos la tarea de gobernar como cuidado activo de una comunidad humana. El directivo que gobierna bien no se ve a sí mismo como un déspota ilustrado ni como un administrador frío de recursos. Se ve como custodio de un proyecto colectivo, responsable ante quienes lo siguen, comprometido con un horizonte que trasciende los resultados financieros.

Esta concepción exige tres prácticas cotidianas: escuchar con humildad las voces de la organización, especialmente las disonantes; deliberar con rigor antes de decidir, evitando la tentación de la impulsividad; y rendir cuentas con transparencia sobre lo hecho y lo no hecho.

Preguntas para la reflexión

¿Cómo se forma usted como gobernante de su organización? ¿Lee filosofía política o sólo bestsellers de management? ¿Sabe distinguir cuándo está actuando como técnico operativo y cuándo como político de su comunidad? ¿Sus decisiones se rigen por el bien común o por el interés particular? ¿Tiene los contrapesos necesarios para evitar abusar del poder que le ha sido confiado?

(Adrián Ruiz de Chávez, Director del Centro de Investigaciones en Liderazgo de la Universidad Anáhuac México).

Continúa leyendo: Asegurar el buen gobierno corporativo | Historia del pensamiento político | Programas de liderazgo CLC

Profundizando en tarea de gobernar: marcos de referencia y estudios

Para profundizar en el estudio del tarea de gobernar es importante consultar las fuentes académicas y empresariales que han marcado la disciplina del liderazgo. Pensadores como Peter Drucker, considerado el padre del management moderno, sentaron las bases de un enfoque humanista y estratégico que sigue siendo vigente. Sus aportes sobre la sociedad de las organizaciones permiten contextualizar cualquier análisis sobre tarea de gobernar en un marco más amplio.

La Harvard Business Review ha publicado a lo largo de las últimas décadas estudios y artículos esenciales sobre cómo evoluciona el liderazgo en distintos contextos: desde la era industrial hasta la economía del conocimiento, desde la jerarquía clásica hasta las organizaciones en red. Los lectores interesados en aplicar las ideas sobre tarea de gobernar a su práctica directiva pueden encontrar en esta publicación un repositorio de casos, marcos analíticos y experiencias documentadas.

Aplicación práctica en el contexto latinoamericano

El estudio del tarea de gobernar en el contexto mexicano y latinoamericano requiere considerar las particularidades culturales, históricas y económicas de la región. Las empresas familiares, las pymes con vocación exportadora, las organizaciones del tercer sector y las instituciones educativas enfrentan retos específicos al aplicar los principios del liderazgo contemporáneo.

En el Centro de Liderazgo Creativo trabajamos con directivos de toda la región para adaptar los marcos globales a la realidad local. Cada proceso de formación o coaching parte de un diagnóstico riguroso y un acompañamiento sostenido en el tiempo.

Si tu organización busca fortalecer su práctica de tarea de gobernar, te invitamos a conocer nuestra oferta de programas de liderazgo y de coaching empresarial. Podemos diseñar contigo una intervención a medida que combine teoría sólida con práctica transformadora.

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