Los líderes generan “arrastre”
Por Adrián Ruiz de Chavez y Raúl Franchi — Cápsulas de Liderazgo CLC
Los líderes generan “arrastre”.
Joan Ginebra distingue entre un líder y un buen director general. Ser un buen dirigente supone visualizar y elegir bien un futuro deseado, así como gobernar los pasos para realizarlo. Ser líder supone, además, una cualidad complementaria: el arrastre de la gente, la atracción. Un líder señala un futuro y las personas bajo su influencia lo siguen.
Desde luego se puede ser un gran líder y acabar dirigiendo mal. Y se puede ser un gran directivo sin ser un gran líder. En cualquier caso, la personalidad del líder posee una carga emocional que le permite tener esa capacidad de atracción que Ginebra llama “arrastre”.
Las comunidades se mueven por empuje o por arrastre. Un buen director las empuja pero un líder las arrastra, como un imán. Las comunidades tienen a veces necesidad de un líder y otras no. Por la carga emocional implicada y su fuerza para la motivación, el liderazgo se hace muy relevante en situaciones de ruptura, en que se requiere dejar atrás situaciones inerciales y generar cambios que revolucionan las viejas estructuras y nos ponen a andar por caminos nuevos.
Las estructuras políticas de un país son instituciones burocráticas. Por eso un buen dirigente o gobernante que quiera romper estos moldes necesita un alto nivel de liderazgo.