El liderazgo de la propia vida
Por Adrián Ruiz de Chavez y Raúl Franchi — Cápsulas de Liderazgo CLC
El liderazgo de la propia vida.
Afirmó Antonio Valero, fundador del IESE, que las empresas son lo que son los hombres y mujeres que las dirigen. ¿Quiénes son las personas a cargo? ¿Quién es en el fondo la persona que ocupa la posición de vértice? ¿En qué cree? ¿Qué valores tiene? ¿Cómo es su concepción del sentido de la vida humana? ¿Cómo es su percepción sobre el propósito y fin de la actividad económica o política? Uno dirige desde su modo de ser.
Desde lo que trae en su cabeza pero también en su corazón y desde sus disposiciones habituales de conducta que definen nuestro carácter. La calidad del liderazgo que el líder ejerce queda determinada por su visión del mundo y de la vida, su claridad de valores, su sentido de trascendencia, su generosidad e incluso por su capacidad de amor y compromiso.
Cuenta mucho el sentido de la justicia, el afán de verdad y la orientación hacia el bien; la apertura para ser y dejar ser a los demás, la capacidad de escucha y disposición al diálogo, y el grado de madurez personal (que implica la objetividad sobre sí mismo incluyendo la autoestima y la autocrítica, la estabilidad emocional, el manejo de la afectividad y el sentido de plenitud integral en la vida). El fortalecimiento de las competencias como líder pasa por una atenta revisión de estos aspectos personales: El liderazgo sobre uno mismo, que es un proceso interior.